Munera. Anfitrión 2016

Este año, Munera  será la sede del XIV Encuentro Provincial de Clubes de Lectura de Albacete, un pueblo manchego situado a tan sólo 60 Km. de Albacete. La tradición, la cultura y la historia inundan cada rincón de esta localidad, parada obligatoria si quieres seguir las huellas de Don Quijote. (www.munera.es / www.bodasdecamacho.org)

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  • Munera es un pueblo manchego situado a tan sólo 60 Km. de Albacete con el que se comunica por la carretera N-430 y muy cercano a las Lagunas de Ruidera. La tradición, la cultura y la historia inundan cada rincón de esta localidad, parada obligatoria si quieres seguir las huellas de Don Quijote.
    Nuestra economía está basada en la agricultura y la ganadería. Actividades que han dejado su huella en las numerosas obras artesanales que desde tiempos prehistóricos se desarrollan en nuestra localidad como el esparto y los telares. Vestigios de estas actividades, como unas primitivas queseras o pesas de telar, se han encontrado en los frecuentes yacimientos arqueológicos de la Cultura de Motillas que se desarrolló en esta zona durante la la Edad de Bronce. Un ejemplo de este tipo de Yacimiento es el de la Morra del Quintanar.
    Durante la etapa ibera y romana Munera se encuentra bajo la zona de influencia de Libisosa (Lezuza) la colonia más importante de la zona y a la que nos unía una calzada romana.
    Los siglos de dominación visigoda dejaron en Munera restos a las orillas del Río Córcoles. También en uno de sus márgenes se encuentra el Castillo, de origen árabe y en el que se han descubierto distintas fases históricas (desde los morteros de la Edad de Bronce a últimos del S. XIV). La fortaleza fue mandada destruir por Isabel la Católica para frenar el avance del Marqués de Villena en su territorio y cuando Munera pertenecía al concejo de Alcaraz.
    Llamativa también es la “Casa Fuerte” una imponente construcción posterior a la destrucción del castillo y aún pendiente de excavación aunque se puede relacionar con cualquiera de las tres Órdenes Militares que repoblaron esta zona: San Juan, Calatrava y Santiago. Nuevos datos nos darán esas futuras excavaciones, pero sin duda no podrán hacer caer en el olvido la “Leyenda de la Encantá”. Una misteriosa mujer vestida de blanco que cada noche de San Juan aparece peinando sus cabellos en los alrededores del castillo y que todos los años se representa teatralmente para dar la bienvenida al solsticio de verano.
    Fruto de las frecuentes inundaciones que durante los años asolaron el municipio se decidió trasladar su ubicación a lo alto de un cerro muy próximo construyendo en primer lugar en 1495 la Iglesia de S. Sebastián. ( Gótico transición al Renacimiento). En ella se encuentra un grupo escultórico atribuido a Montañés de gran belleza, un mural que representa a Santiago en la Batalla de Clavijo y los restos de un mártir beatificado en 2007: D. Bartolomé Rodríguez Soria.

  • La impronta de Cervantes en esta villa está estrechamente unida a los capítulos XIX, XX y XXI de la segunda parte de su universal obra: los capítulos del pastor enamorado más conocidos como Las Bodas de Camacho. En el pasaje, Don Quijote y Sancho Panza son testigos de una boda peculiar, donde el amor vence al interés de la mano de sus protagonistas: Basilio el pobre, Camacho el Rico y la Bella Quiteria. Hoy en día un centro de interpretación al aire libre y un mural representativo recuerdan en el paraje de los Casares, el lugar donde la tradición oral sitúa el desenlace de estos desposorios. Pero ¿cómo pudo conocer el Príncipe de los Ingenios dicho relato? La respuesta tiene el nombre y los apellidos de un munereño: Fray Antonio Muñoz y Cabrera, fraile trinitario, que compartió cautiverio con Cervantes en Argel, siendo ambos rescatados en la misma expedición. En el tiempo que compartieron juntos es de suponer que intercambiaron experiencias e historias, siendo las Bodas de Camacho una de ellas. Algunos estudiosos apuntan que Fray Antonio es uno de los estudiantes con los que D. Quijote se encuentra al inicio de la aventura; otros detalles como que la madre de Fray Antonio se llamaba Quiteria o la incursión en el relato de bailes, instrumentos musicales o platos típicos de esta zona, hacen pensar que las Bodas fueron un hecho verídico que ha sido contada de padres a hijos a lo largo de los siglos e inmortalizada por Cervantes en su obra.
    Hoy en día, las Bodas de Camacho son un enorme aliciente para rememorar la historia de aquellos amores secretos. Para conmemorarlas, Munera recrea cada primer fin de semana de junio unas Jornadas que las ponen en valor, a la vez que da a conocer una muestra de su artesanía y su gastronomía más tradicional.
    Tradición, historia y cultura son sinónimos de la huella que ha dejado en Munera este capítulo de Cervantes. En su honor se erigió en 1975 el Molino de la Bella Quiteria, un museo etnográfico de propiedad privada y a la sombra del cual cada primer sábado de julio se celebra uno de los concursos literarios más longevos de la Región y que este año celebra su cuadragésima edición. Un encuentro de poetas y prosistas que culmina con una merienda típica de la localidad: gachas, tajadas de tocino y rolletes de sartén.
    Nuestra patrona es la Virgen de la Fuente y su ermita se encuentra cercana al Castillo y al Molino de la Bella Quiteria. En este hermoso paraje los munereños rogamos y damos gracias a una Virgen a la que en S.XVII ya visitaban centenares de peregrinos atraídos por su fama de ser muy milagrosa. Sin duda, reflejo de esta devoción es la Salve con la que se inaugura la Feria (del 20 al 25 de septiembre) y el Voto de Villa, ceremonia única que se viene celebrando desde 1756 cada 21 de septiembre.
    En los parajes de la Ermita es donde cada 15 de mayo se lleva a cabo la Romería de S. Isidro, jóvenes y mayores se divierten con juegos tradicionales como el tiro de reja, el corte con arado, la cucaña, o el desfile de carrozas.
    Hablar de La Mancha es hablar de molinos y Munera no iba a ser menos. Además del anteriormente mencionado Molino de la Bella Quiteria, la localidad cuenta con otro molino de viento situado en la Plaza de las Molinetas y que nos recuerda que estamos en pleno campo de Montiel y en zona de viñedos, azafrán, olivos y caza. Este molino es Museo Foto-Etnológico y nos ofrece una visión más cercana de la historia y las tradiciones de Munera a través de los numerosos aperos y sus más de 150 fotografías donadas por los munereños.
    En esta misma plaza, destaca el “Homenaje a los Agricultores” dos inmensas mulas y un labrador que inmortalizan las tareas agrícolas, creación de un artista local: Emilio Solana. En la localidad se pueden ver diversas obras de este autor como los Quijotes y Sanchos de forja que se ven en diversas ubicaciones o el “Mural de la Vacá”. Un mural de más de 30 metros que representa el ganado vacuno cuando era traído a la plaza de toros con motivo de la Feria. La afición taurina de Munera ha sido muy importante desde siempre, precisamente nuestra plaza de toros es centenaria y es la única de España cuadrada por fuera.
    Conocida además por su caza y por su buena gastronomía, muchas son las pequeñas joyas que Munera ofrece al visitante como su reserva de Avutardas al norte de la localidad o los Cantos de “Los Mayos” que una rondalla de músicos tocan cada 30 de abril por las calles del pueblo.
    En Munera converge historia, cultura, literatura, fiestas y tradiciones. Pueblo afable y hospitalario, que da la bienvenida al turista al Campo de Montiel entre molinos y Quijotes de forja. Una parada obligatoria para todo aquel que quiera conocer de primera mano los escenarios que inspiraron a Cervantes y los campos que hicieron soñar al Caballero de la Triste Figura.

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